Día 3- Sarria – Portomarin (22.5km)

¡Ha sido un trayecto espectacular! Tengo tantas cosas que contarles pero no acabaría de escribir. El trayecto me tomo 9 horas, así es, mucho más que los otros dos trayectos sin embargo ahora llegué enterita, obviamente me duelen los pies y las piernas 37,564 pasos al final si se sienten, sin embargo hoy llegue muy distinta a los otros dos días, les cuento el motivo.

Una de las recomendaciones que me dieron al hacer el camino era que lo ideal es que lo iniciara muy temprano para tratar de llegar a medio día a mi destino, es decir, en promedio caminar 6 horas durante la mañana, esto principalmente para alcanzar lugar en los albergues, y los primeros dos días estuve siguiendo ese consejo, buscando llegar a medio día o pasaditas, sin embargo ayer quede muy lastimada de un tobillo y en la noche tenía la preocupación de si hoy podría caminar el trayecto. En la mañana me levanté con un poco de dolor pero sentía que sí podía hacerlo y me puse en marcha.

Para darles un poco de contexto, en el Camino de Santiago, si llegas al final y puedes comprobar que por lo menos hiciste 100 kms, te entrega una constancia de peregrino. Para conseguirlo la mayoría inicia su camino desde Sarria (desde donde salí hoy), ya que a partir de ahí son 115 kms, lo que significa que a partir de esta etapa hay muchísimos más peregrinos.

Inicié mi trayecto despacio, para ver cómo sentía mi pies y para ir calentando los músculos, en el camino vi pasar a muchos peregrinos, los vi pasar porque obviamente iban mucho más aprisa que yo, la mayoría de ellos me saludaba y algunos de ellos me acompañaban por algunos momentos y me contaban lo que los había llevado hasta ahí, etc. (muchas historias que después les contaré), uno de ellos, me dijo, vas muy despacio, mi respuesta fue “dejé la prisa en México” y click, en ese momento fui consciente, la prisa no la había dejado en México, la había dejado en Sarria.

A partir de ese momento todo cambió, me di cuenta que estaba caminando sin dolor, que me sentía muy bien, porque había dejado a un lado la presión de llegar a determinada hora, me di cuenta que para que mi cuerpo se sienta agusto, mi ritmo debe ser más despacio, con más calma. Yo sentía que los días anteriores iba a mi ritmo pero hoy me di cuenta que no era así, yo necesito otro ritmo, más calmado. Entonces todo cambió. Vi pasar a muchísima gente, la mayoría de ellos tenían la vista en el piso, en el camino, porque como es irregular necesitan ver dónde van pisando, eso de alguna manera impide ver los hermosos paisajes que hay, otros iban con la respiración acelerada y normalmente a esos me los encontraba después sentados, descansando. Era curioso, me pasaban y luego yo los alcanzaba a pesar de ir mucho más despacio que ellos.

En esta ocasión me tome el tiempo de detenerme muchas veces, sin que fuera necesario hacerlo, en casi todos los lugares de reposo, en donde puedes comer o tomar algo. Es por eso que me tarde 9 horas en llegar. En una parte del camino, me encontré con 3 gringos-chicanos, el papa y dos de sus hijas, la hija mayor iba adelante, el papá en medio y la pequeña atrás. De pronto, cuando la pequeña iba muy cerca de mi, el papá voltea y le dice “muévete”, ella le respondió “¿para qué?”, el papá le volvió a decir “muévete”, mi conclusión es que no había respuesta para la pregunta de la pequeña.

Parece obvio que el camino es para caminarlo, no hay mucho que hacer al terminar la etapa, pero es increíble cómo sin darnos cuenta, nos metemos a la inercia de querer llegar, sin saber llegar.

Hoy les digo, está vez si supe llegar, y sé que lo que viví los dos días anteriores era necesario para que hoy haya podido encontrar mi verdadero ritmo. Lo más chistoso es que durante los días había tenido varias señales que me invitaba a eso, el primer día escuche la canción de “despacito” en la voz de unos alemanes y me dio mucha risa que hasta ellos se supieran esa canción, pero no vi la señal. Por otro lado “casualmente” me traje una tortuguita al camino y al finalizar el viaje dársela a mi sobrina, ¡una tortuga! ¡Lo pueden creer! ¿que caracteriza a la tortuga? la poca velocidad de su andar, para mí nada es casualidad…

Hoy me siento feliz, entera y dispuesta a tomar mi tiempo para todo lo que necesite 

PD – Sigo sin ampollas
PD2 – Justo el día que encuentro mi ritmo, se viene la lluvia y no me quedo de otra que disfrutarla 

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